"Quizá los animales están más adelantaos que los japoneses y que nosotros"
Silvio

¡Escucha y navega!

domingo, 5 de diciembre de 2010

El que es pera, desespera


Y es que ser pera es muy duro, por eso Tejo, valiente joven del poblado Aurón, convertía a sus enemigos en pera. Vosotros no desesperéis más que llegan, calentitos del horno, tres nuevos programas de LEE.

El programa 31 para los amantes del blues cañero, el programa 37, dedicado a cantantes femeninas y el programa 38, el de esta semana: una terrorífica selección de canciones (pincha en la imagen) con aparición del Niño B incluida.

Ya sabéis, podéis comentar lo que queráis sobre el programa aquí en el blog o directamente al Gran Eburnis a: leeradio@yahoo.es. Eso sí, improperios sobre Panderetas Corner, aquí mismo, no le echéis la culpa a Eburnis que bastante tiene con lo suyo.

¡Pero cómo! ¿Que todavía no lo has puesto a descargar? ¿Y a qué esperas?





jueves, 2 de diciembre de 2010

A veces lloro


Dicen que el hombre llora, de media, 17 veces al año.

Dicen que la esperanza media de vida de un hombre en España es de 76,97 años.


Yo lloro. Imagino que estos datos no incluirán las lágrimas cebolleras ni las de la viga en el ojo. Tengo 1308,49 llantos que gastar. ¿Cuántos habré gastado ya? Supongo que gran parte de ellos se me fueron en los primeros años de vida... Me pregunto cuántos me quedarán.

Yo lloro. Una canción, una noticia, un recuerdo, un dolor... así hasta 17 veces al año, supongo. Lloro escribiendo, lloro escuchando una canción, lloro en el coche, absorto en mis pensamientos, lloro cuando me acuerdo de él, lloro, a veces, cuando pienso en ella.

Es una línea muy delgada la que separa la tristeza de la felicidad, el dolor de la alegría, la impotencia de la fuerza. Pocas veces pensamos en ello. Una línea que te pasas la vida cruzando una y otra vez. Una línea discontinua, de esas con flechitas pintadas, marcándote que debes regresar a tu camino. Y en el trayecto, lloras. Luchas por continuar tu marcha, pero la vida no es recta. En el camino vas cambiando de carril: unas veces esas flechas te enseñan lo duro que es vivir y te obligan a empujones a deglutir la realidad y en otras ocasiones te llevan al otro lado, te recuerdan lo maravilloso que es sentirse vivo y te invitan a disfrutar del camino. Estas últimas, probablemente un par de puñados de las 1308.49, compensan las otras mil y pico.

Estos días la línea se cruza con frecuencia. Ayer lloré, una vez más al acordarme de él. Al pensar en cómo sería que estuviera aquí, al pensar en cómo se sentiría silenciosamente orgulloso... Pero sé que ese no es el carril que debo ocupar y la flecha me llevó casi instantáneamente de vuelta, con un dulce vaivén, a mi carril, sin dejar de llorar pero ahora sonriendo, exactamente como ahora mismo... porque ¿hay algo comparable a llorar de alegría? No, decididamente no lo hay.



martes, 23 de noviembre de 2010

Me la llevé a la Era

Y como tenemos mucho camino atrasado que recorrer, dedicamos una segunda entrada consecutiva a La Era Ebúrnea:

Otros dos pogramas para su solaz y diversión; en esta ocasión tenemos una compilación de animaladas y un programa dedicado a la madre Tierra, que son como Mr. Potato... para pasar un buen rato.

Hala, perdonen las disculpas.

martes, 16 de noviembre de 2010

Era la Era (enlaces requeterreparados)



Era la Era Ebúrnea el programa de radio del que os hablé hace unos meses. Sí, ese en el que el Niño B tuvo el privilegio de participar y ese que, desde entonces, el Niño B visita de vez en cuando a través de lo que ya se ha venido a llamar "Panderetas Corner". Ya han sido varias las apariciones dentro de La Era Ebúrnea, con mayor o menor suerte, eso sí. Así es amigos, con esto cumplo -en parte y de aquel modo- con el sueño de hacer radio.

En fin, como en su momento os dije, el Gran Eburnis dirige este programa con el ánimo de desatascar nuestro estreñimiento cerebral, a base de pequeñas dosis, ora musicales ora reflexivas, de aplicación ótica.

Pues bien, ha llegado el momento que todos esperabais: Me complace anunciar, en primicia, que a partir de ahora se podrán escuchar algunos programas de LEE en todo el planeta, en riguroso diferido, en stereo y doble soplaund. Aquí tenéis los primeros que se lanzan: el programa 35, dedicado al "indie" catalán y el programa 36, una maravillosa selección antibélica.

Ya sabéis, bajadlos y serán todo vuestros. Los no cataloparlantes no os asustéis que la mayor parte está en castellano. Hala, disfrutadlos, que es gerundio.


Gracias Gran E, tío.


jueves, 4 de noviembre de 2010

NUEVO, INSÓLITO, ASOMBROSO... REAL



Con este subtítulo se nos presentó en España un periódico que ya es un mito entre los de mi generación, el "Noticias del Mundo". Versión española del periódico estadounidense Weekly World News que se empezó a publicar en los estates allá por 1979. No sólo se ha publicado en España sino que en otros países también se han llegado a hacer versiones. Al parecer, en EEUU se publicó durante 27 años, pero aquí no duró más de 41 semanas... no estábamos preparados.

En España lo "descubrimos" en 1994 y, como digo, no tuvo mucho tiempo de vida. Eso sí, lo que duró, fue un objeto de culto para frikis y otros personajes. Los más "personajes" de todos eran aquellos que al principio estaban convencidos de que las noticias de aquel periódico eran reales. A ver, ¡si es que ponía "REAL" en la portada! eso es engañar a la gente.

Y es que claro, para despistar, entre noticias como "Nieves Herrero es un extraterrestre" incluían otras como "El hijo secreto de Elvis vive en Murcia", "Aparece la cara de Chiquito en un jamón"o "Acuchilla a un informático que le estaba hartando con sus tonterías", que eran noticias mucho más creíbles.

Noticias del Mundo contenía noticias humorísticas, algunas absurdas otras algo más sarcásticas y otras totalmente rocambolescas, pero gustaba. Así era Noticias del Mundo, un folleto de 75 pelas que servía para hacer unas pellas y partirte el culo un rato con un par de amiguetes.

Para el recuerdo quedan noticias míticas como "Hay un lugar en Burgos, que todo el que lo pisa, folla" y famosas sagas de noticias como la del Niño Murciélago (por citar alguna). Mis colegas y yo organizamos varios viajes a Burgos en busca de tal lugar, pero nunca llegamos a encontrarlo. Aún hoy seguimos buscando.

Pero no todo es nostalgia, ya que la web ha sido el vehículo idóneo para que unos amantes de este defenestrado periódico se decidieran a crear su versión on - line. Estoy hablando de elmundotoday Como es evidente, las nuevas tecnologías amparan proyectos de este tipo, que otrora fueran ruinosos. Así, me encanta saber que otra vez podemos encontrar perlas (totalmente reales) como las que se leían hace 16 años en Noticias del Mundo. En esta página podréis ver genialidades como:

"Telecinco emite por error 8 segundos de un documental"

"Ramoncín denuncia a su madre por llevar una foto suya en la cartera"
o
"Incluyen a un vasco en la tabla periódica"

Simplemente genial. Que queréis que os diga, yo, me las creo... me es más fácil creelo que averigualo.

Niño B


Os dejo el enlace www.elmundotoday.com

Y para los más nostálgicos, la página "papelcontinuo" donde encontraréis algunos números del original "Noticias del Mundo". Vaya mi agradecimiento a dicha página.
http://www.papelcontinuo.net/444/los-noticias-del-mundo-completos/

viernes, 8 de octubre de 2010

Al final, Haneke (y III)


Así, he llegado a Michael Haneke. Haneke habla de todo esto en sus películas. Habla de la condición humana más profunda, habla de la violencia, habla del racismo, de la incomunicación, de la perversión, de la represión, de la sociedad. Y es que Haneke lo sabe: "No se puede inventar nada peor que la realidad", pero al mostrártelo te das cuenta de que él mismo sufre, se avergüenza de eso. No cabe interpretación, no hay preguntas del estilo de ¿por qué un director hace esto? No, porque Haneke no necesita provocar al mundo.

Las películas de Haneke no cuentan historias, sino que colocan al espectador en una escena real, ni más ni menos explícita, para hacerle partícipe, para que sea el espectador el que presencie, el que asimile, el que saque conclusiones. Y eso molesta. Y por eso gusta o se aborrece.

Es lo más parecido a leer un libro que se ha hecho en cine, Haneke te sitúa y luego te obliga a imaginar, a pensar, a hacerte preguntas. Por eso, lo que para unos son recursos cinematográficos pretenciosos e infumables, para otros son ventanas a la imaginación: Los planos largos de los que abusa Haneke en sus películas, esos en los que a veces no ves más que una cara y a veces solo una pared o una puerta, se convierten en momentos sobrecogedores, en pausas para darte cuenta de lo que en realidad se propone el director, que es remover en tu interior, en lazos que te atan a la escena y te obligan a vivirla, aunque sea fuera de plano. Brillante. Es entonces cuando sabes que vas a tener película para rato, porque sus películas no sólo se ven, se piensan. Te las llevas casa, como un folleto que releerás en silencio por el camino de vuelta y al día siguiente en el desayuno... y dos semanas después. Te das cuenta de que cada plano, cada detalle en esa película tiene un porqué y quieres saberlo.

Una de sus películas más famosas es Funny Games, en la que precisamente se toca todo aquello de lo que hablé en post anteriores, de la violencia y en especial de la violencia visual a la que estamos sometidos/enganchados. Del cine, de la televisión. Y el resultado es espectacular. Haneke logra enredar al espectador en la trama, haciéndole cómplice sin querer y terminando por convertirle en objeto de reproche, como el mismo tema de la película. Magistral. Él mismo llegó a decir que si la película había gustado, probablemente era porque no se había entendido... Una bofetada más al espectador.

Y fue aún más allá: La película, rodada en 1997, con actores europeos y en alemán, tuvo buena acogida, pero claro está, quedó fuera de un mercado en el que probablemente tuviera gran parte de sus destinatarios, el mercado norteamericano. Así, Haneke, ni corto ni perezoso, decidió hacer un remake de su propia película, con famosos actores norteamericanos para que se exhibiera en EEUU y, por qué no, para llegar a nuevas hornadas en Europa. Eso sí, no movió ni una coma ni una imagen: grabó un remake idéntico, plano a plano, a su predecesora. ¿Por qué iba a cambiarla si tan actual era entonces como 10 años después?

Si hoy por hoy, le preguntas a alguien por Funny Games, seguro te remite a su versión de 2007 "Que buena peli de terror, con Naomi Watts" oirás, seguramente. Y Haneke en casa... deshuevado pensarán unos pero, probablemente, lamentándose profundamente.

Su última película, "La cinta blanca", estuvo nominada en la pasada edición de los Oscar a "mejor película de habla no inglesa" o como se llame la categoría. Al final no obtuvo el premio, en favor de "El secreto de sus ojos" (gran película por otra parte).

Lo primero que siempre se dice de "La cinta blanca" es que trata de los orígenes del nazismo, y en parte es así, puesto que se ambienta en ese momento de la historia, pero en el fondo habla una vez más sobre el hombre. La perversión de los ideales, el terrorismo ideológico, el fanatismo y la represión... problemas, como dice el propio director, que afectan a toda la humanidad, que pueden suceder en cualquier lugar del planeta y en cualquier momento. Una película imprescindible.

En fin, así es Haneke; es el mayordomo que te da el algodón para que tú mismo lo pases en ese rincón... y el algodón no engaña: Está negro.

Niño B


Prometo que se acabaron los tochos... de momento. Gracias a los que me aguantáis. No vale sólo ver los dibujitos, ni leerse sólo el título y el último párrafo.

lunes, 4 de octubre de 2010

Al final, Haneke (II)


Tras dejaros unos días para reflexionar, vuelvo a la carga:


Antes de irme dejé algunas preguntas en el aire y no seré yo quien trate de responderlas, al menos directamente, pero me gustaría seguir contando cosas...

No sé si es cuestión de la edad o qué, pero lo cierto es que poco a poco me fue dejando de atraer el cine gore , incluso el de terror, hasta llegar a un punto en la actualidad, en que no veo mucho cine así; para ser sincero, no veo mucho cine ya. La verdad es que se hace mucha basura dentro de este género, lo que probablemente tenga la culpa de que no vea estas películas.

Por otro lado, desde hace años, ha surgido un nuevo género o no sé cómo calificarlo, que sirve al espectador un festín de violencia absoluta casi a modo de divertimento. Aquí podríamos incluir a Tarantino entre otros.

Hoy, la violencia ha dejado de ser un comportamiento horrible que brota de los rincones más oscuros del hombre a ser un factor explícito en nuestras vidas, un vehículo de diversión, un medio para contarte una historia, una perífrasis innecesaria para abordar cualquier cosa.

Como afirma Juan Orellana en su artículo "Cine y violencia", algunas películas "se han situado en un terreno neutral, en el que la violencia queda despojada de cualquier connotación antropológica, y se reduce a algo epidérmico, carente de verdadera entidad dramática. Es violencia sin significado". Y yo me pregunto ¿podemos extrapolar esta reflexión a una escala mucho más grande? ¿Un proceso similar es el que sufre la sociedad? Probablemente no, quizá a nivel social la violencia no sea tan "epidérmica" sino algo más "crónico", como un lunar que tienes ahí, que no te molesta... aunque tienes la certeza de que no son imaginaciones tuyas cuando te parece que crece con el paso de los años.

La pregunta hoy es si esa violencia sin significado contribuye a maquillar (o a aumentar) la "otra violencia", la que sufrimos fuera del cine.

Quizá la banalización, la cotidianidad de la violencia en el séptimo arte (y en otros) sea un reflejo del hombre, un reflejo de la tibieza ética que sufrimos. La humanidad se diluye en el instinto, la competitividad guía nuestras acciones... mientras, desconectamos de esta "carrera de ratas" y reafirmamos nuestra autocomplacencia viendo unos cuantos litros de sangre ¿en el cine? No, en el telediario.

Bueno, que me piro... ¿Que por qué estoy tan metafísico? Porque recientemente, se ha estrenado (no en España) una película de ¿terror? de la que por casualidad leí una crítica. Curioseando, empecé a leer las típicas afirmaciones que hemos oído otras veces y que casi siempre ha sido para darle mayor publicidad a la cinta, carente de otras bondades. Que si es la película más fuerte jamás rodada, que si en no sé qué países se ha prohibido, que si no sé cuántas personas se salieron del cine en el estreno... El caso es que poco a poco fui descubriendo detalles de la cinta, su argumento y determinadas escenas y cada vez estaba más convencido de que esa película estaba totalmente fuera de lugar. Y entonces me acordé de mi amiga, sí, aquella de la que hablé el otro día. Y me di cuenta de que, en parte, llevaba razón; nunca se la quité de inicio, sólo que ahora empezaba a ponerme un poco más de acuerdo con ella. Y no en lo de que yo estaba mal de la cabeza, que ya lo sabíamos de inicio, sino en que no se comprende el fondo de la cuestión.

Y es que esta película traspasa barreras morales infranqueables, que te llevan a preguntarte ¿por qué? ¿por qué un director de cine hace esto? ¿por qué hay gente que ve esto? y más aún ¿cómo puede gustar? Y todavía hay quien la defiende buscando un trasfondo psicosocial que eleva al director a sociólogo retratista del estado de todo un pueblo. ¿Y qué si es así? ¿El fin justifica los medios? Y es que parece, amigos, que hasta yo tengo un límite.

Extraída del mismo artículo mencionado antes os dejo, para terminar, esta otra reflexión, cita de Vicente Molina Foix:

"(...) la profunda perversidad de este modo de entender el arte (...) alude a una característica de nuestra sociedad que consiste en plantear cuestiones morales en un plano -artificial- que está más allá de la esfera de lo humano (...) donde cualquier decisión se torna neutra, aséptica. Con posiciones del tipo "el cine es el cine" o "el arte es el arte" estos directores se distancian de cualquier responsabilidad moral respecto de sus propias creaciones (...) Del efecto que estas películas puedan tener sobre la mirada de las personas que las ven, estos realizadores no quieren saber nada."

Y ese, ay amigos, ese es uno de los problemas fundamentales de la humanidad, que no queremos saber nada. Pero nada de nada.

Siento alargarme, pero es que el tema da para mucho. A los que estáis con la duda: No, no es Haneke el director. Y sí, prometo hablar de él.